¿Bienes o males?

Dios no se contenta con que diario le demos las gracias por todo lo que nos da. Y nosotros no debemos contentarnos tampoco. Hay que dar un paso más. Agradecer lo recibido, sí, pero mirar al que no lo recibió, y compadecerlo, que no es tenerle lástima, sino sentir en carne propia su dolor, su carencia, y actuar en consecuencia, hacer algo por él.